Los productos desinfectantes forman parte de nuestro día a día y contribuyen a la protección de la salud. Sin embargo, no todos están destinados a los mismos usos ni pueden emplearse en cualquier situación. Cada producto está evaluado para un uso concreto, y utilizarlo fuera de este puede reducir su eficacia y suponer un riesgo. La información del etiquetado permite identificar su uso y garantiza una utilización segura.
La calidad, seguridad y eficacia de los desinfectantes solo se garantizan cuando se usan correctamente. Existen tres categorías legales:
- Biocidas: antisépticos para piel sana (TP1) y desinfectantes de ambientes clínicos y quirúrgicos (TP2)
- Medicamentos: para piel dañada, campo quirúrgico y punto de inyección
- Productos sanitarios: para desinfección de productos sanitarios
Los biocidas TP1 se destinan a la higiene humana y se emplean para la desinfección de piel sana. Estos productos requieren autorización de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) o del Ministerio de Sanidad y deben incluir su número de registro en la etiqueta.
- Frotado higiénico y quirúrgico de manos
- Lavado higiénico y quirúrgico de manos
- Lavado de otras zonas del cuerpo (no implicadas en cirugía o inyección)
- Heridas o mucosas
- Superficies u objetos
- Campo quirúrgico preoperatorio
- Punto de inyección
- Comprobar el número de registro en la etiqueta
- Usar solo cuando sea necesario y para su finalidad
- Seguir instrucciones (dosis y tiempo)
- No mezclar productos
- Revisar las indicaciones de seguridad
- Respetar la fecha de caducidad